Todos hemos oído esta expresión popular, “llevarse como el perro y el gato“. Expresa una relación donde no hay un buen entendimiento o dicho de otra forma, que no se pueden ni ver.
Esto pasa con los humanos, porque cuando hablamos de animales, la cosa cambia. Ellos no sienten el odio, ni la rabia y por supuesto no entienden lo que es la envidia y la maldad. Por eso la convivencia de gatos y perros puede ser cordial e incluso llegar a forjar una gran amistad.
La llegada de un gatito a casa si en ella ya hay un perro o viceversa, puede ser un quebradero de cabeza, para el dueño, surjen miles de preguntas, ¿se llevarán bien?, ¿se pelearán?. Para que nada de esto ocurra, lo ideal es hacer presentaciones, hacer un acercamiento poco a poco. Pero si se hace bien, con calma y paciencia la relación será como mínimo tranquila y muy probablemente divertida.
¿A los gatos les gusta la leche? A todos no lo sé, pero este gatito esta deseoso de beberla, pero para poder degustarla antes tiene que seguir las pistas que le indica el mapa. ¿Encontrará su amada leche? Ayúdale, con este divertido juego de aventuras.
Porqué es tan importante proporcionarle un rascador a nuestros gatos. No es un mueble más, ni es algo decorativo, aunque también puede ofrecernoslo. El rascador, trepador o árbol para gatos es un complemento básico, puede ser la zona de juegos, de descanso, un increíble gimnasio gatuno y un lugar perfecto para el afilado de sus uñas.
Los hay de diversos tamaños, formas, colores y distribuciones. Se venden en cualquier tienda de productos para animales y sus precios son muy variados.
Hay una gama muy extensa donde elegir, incluso si se tiene maña y ganas, se puede construir un rascador uno mismo con madera, cartón, sisal, tela de peluche, etc. Hasta donde llegue la imaginación se puede hacer el rascador perfecto para tu gato.