Qué puede hacer un gato, cuando se ve acorralado por una fiera jauría perruna. Pues en este caso, tener mucha paciencia y buscar el instante oportuno para escapar.
Todos hemos oído esta expresión popular, “llevarse como el perro y el gato“. Expresa una relación donde no hay un buen entendimiento o dicho de otra forma, que no se pueden ni ver.
Esto pasa con los humanos, porque cuando hablamos de animales, la cosa cambia. Ellos no sienten el odio, ni la rabia y por supuesto no entienden lo que es la envidia y la maldad. Por eso la convivencia de gatos y perros puede ser cordial e incluso llegar a forjar una gran amistad.
La llegada de un gatito a casa si en ella ya hay un perro o viceversa, puede ser un quebradero de cabeza, para el dueño, surjen miles de preguntas, ¿se llevarán bien?, ¿se pelearán?. Para que nada de esto ocurra, lo ideal es hacer presentaciones, hacer un acercamiento poco a poco. Pero si se hace bien, con calma y paciencia la relación será como mínimo tranquila y muy probablemente divertida.

